Astrología Humanista

La astrología surgió con el despertar de la humanidad. Desde que el hombre tuvo conciencia de sí, observó los sucesos climáticos, y los ciclos de las estaciones, intentando defenderse de las fuerzas de la naturaleza para sobrevivir. Así desarrollo un sistema de cálculos complejos respecto al posicionamiento de los planetas. Observando las estrellas supo cuando era época de sembrar, y pudo reconocer los períodos de sequía e inundación.

Luego, con el surgimiento de los imperios, faraones y reyes utilizaron la astrología para proyectar los momentos de esplendor y restricción, así como las e
strategias bélicas a la hora de defenderse de posibles agresores o conquistar nuevos horizontes. Con el florecimiento de la cultura griega la astrología comenzó a utilizarse de un modo más popular. A cada planeta se le atribuyó cierto poder divino que albergaba características propias, surgiendo así la mitología y los arquetipos, como modelos de identificación psíquicos. La astrología humanística es una herramienta de auto-conocimiento que ofrece información en diversas esferas del individuo. La carta natal es el mapa del cielo en el instante del nacimiento.

Es un organismo vivo que describe la información energética de un momento y espacio particular con exactitud, comparado al ADN en el plano energético. Su despliegue en el desarrollo vital comprende un entramado de relaciones y sucesos. La Carta natal al igual que una semilla, expresa la información genética respecto a la esencia vital del ser. Tomando la analogía del árbol, informa a cerca de la especie a la que pertenece, que tipo de suelo precisa para su correcto desarrollo y que fruto esta destinado a dar si las condiciones climáticas y nutritivas son óptimas. La persona y su entorno son un conglomerado energético demarcado por el Yo conciente con particularidades propias o ajenas, según haya construido su identidad. Las características inconscientes estarán expresadas en su entorno o destino, el cual siempre será inherente a su energía no reconocida de modo consciente. El camino hacia su integración será marcado por las experiencias de vida, los vínculos que desarrolle, el entorno al que pertenezca y el trabajo personal sobre sí.

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